Qué bonito es saber decir a tiempo «Mamá te amo, gracias»
De repente se viene el día de la madre, muchos hijos llevaran a su madre a comer, o irán a su casa para que Mamá cocine, «los atienda», los consienta y… y… y…
Pero yo me pregunto ¿Y qué más…?
Deberíamos de apretarnos los cojones u ovarios, según lo que tengas, y recordar todo aquello que nuestra madre hizo desde que nacimos, por ejemplo, podemos comenzar con… La mujer que nos dio la vida, si ella no hubiera tomado la decisión de tenernos «no hubiéramos nacido» por lo tanto, no andaríamos hoy alardeando de nuestra super mega independencia junto a toda esa basura que, mayormente sale de nuestra boca cuando se trata de «nuestra vida», de aquellos «Mamá no te metas, soy grande» «Mamá se cómo criar a mis hijos, no te metas» «Mamá recuerdo cuando era un niño/a y me negaste aquel caramelo» «Mamá me acuerdo cuando me diste una palmada» «Mamá no me dejaste salir con aquel chico o aquella chica» Mamá y Mamá y Mamá… Y me sorprende la inverecundia de la cual sufren muchos, olvidando que, Mamá nos enseñó a caminar, a hablar, a comer, a ser fuertes, a ser independientes, a quienes, simple y sencillamente somos en el presente…
Obviamente nos convertimos en jueces inescrupulosos, e injustos, al recordar aquello que a nosotros nos pareció mal, pero en realidad no lo fue… Olvidando y comportándonos como malagradecidos, sin recordar que… Somos lo que somos por nuestros Padres, pero Papá pasaba fuera, trabajando para el sustento, sí, es verdad, pero mayormente Mamá es la que administra, la que sostiene, la que tiene que decir presente desde que amanece, porque cuando vos te levantabas, Mamá ya estaba preparando el desayuno, tenía la ropa sobre tu cama, muchas veces te ayudó a vestirte, secó tus lágrimas, lloró y se asustó, dispuesta a dar la vida con tal de que te aliviaran el dolor que tenías, o la fiebre por la cual tuviste internado/a, Mamá te ayudó con las tareas, normalmente, Mamá te llevó de compras, Mamá hizo de intermediaria con tu Papá «El ídolo» para que te dejará ir a aquel baile, o salir con aquel joven o aquella chica, Mamá se peleó con Papá cuando metiste la pata o arribaste tarde a casa.
Cuando llegaste del cole Mamá tenía tu hogar limpio, Mamá había cocinado, y luego vos te fuiste a jugar o hacer las tareas, mientras Mamá limpiaba la cocina, mientras Mamá lavaba tu ropa. No descansó por limpiar la casa que habitaste, se tomaba un café de apuro porque debía preparar la cena para todos, luego de la cena, a veces, antes te bañaba o al menos, ya un poco más grande, te daba la ropa limpia y recogía la sucia, para luego, entre tanto vos te acostabas sobre una cama tendida y sábanas limpias, esas sábanas que muchos decimos de adultos, tenían la fragancia de Mamá… Bueno, mientras vos estabas jodiendo porque no querías dormirte, Mamá estaba rezongando y a la vez limpiando los platos de la cena, dejando todo limpio, para después alistar la ropa que mañana llevarías a la escuela, revisar si las tareas estaban en su lugar, preparar la merienda que sus hijos llevarían al colegio, luego, antes de ir a dormir, pasar por el cuarto de sus hijos, taparlos un poco más (Porque para las Madres siempre tenemos frío) posterior a ello, darse una ducha, y después ir a dormir, muchas veces no a descansar, sino a cumplir íntimamente con Papá, porque Papá «tenía ganas», eso, por supuesto, si uno de los nenes no lloraba por la noche, o llamaba porque tenía miedo, porque quería agua o porque le dolía la panza, en ese caso, era «Mamá» quien se levantaba a ver que le pasaba , porque Papá quedaba en la alcoba solo y con la intimidad interrumpida, muchas veces, hasta enojado, y Mamá debía regresar a «Cumplir» con su esposo» el que trabajó 8, 10 o 12 horas fuera, pero cuando llegaba tenía todo en su lugar, cena, rompa limpia, y mujer en la cama…
Mamá fue quien en tu adolescencia intentó guiarte mientras vos jodías con malas contestaciones, quien te acompañó cuando te graduaste, quien sintió orgullo de a donde llegaste, esa mujer que lloró cuando te fuiste de casa o te acompañó en tu enlace matrimonial, por ver convertida en toda una mujer o un hombre a esos hijos…
Algo muy importante, Mamá no tenía derecho a que le doliera nada, Mamá no podía hacer algo para ella, Mamá tenía y debía estar… Y encima, ojo al gol, muchas veces, infinidad de veces criticada porque «Mamá era una mantenida por Papá» Y ella no hacía nada de nada…
Crecimos y nos fuimos volviendo egoístas, creyéndonos tener el derecho de ser corregidores de nuestra propia Madre, convirtiéndonos en sedicentes jueces, sin importarnos cuanto daño le hacemos a ese ser que nos dio la vida y…. Nos guste o no, la responsable en la mayoría de los casos de quienes somos en el presente…
¿No has escuchado a más de una persona, mujer u hombre? decirle a su madre cuando ésta le da un consejo respecto a cómo tiene que cambiar un pañal, o como sería mejor hablarle a un hijo, responderle a esa Madre con un «no te metas, es mi hijo/a» A pero señores, esa misma persona, viene con toda la autoridad del mundo a exigir, más que pedir… «cuidame al nene/a» Y si la madre dice «no puedo», pues a enojarse con ella, porque para eso si debe estar…, para hacer lo que vos quieras debe estar, porque ahí si usas el título de “sos mi madre, tenés que ayudarme”
Y lo típico, «Mamá vos no trabajas, Mamá vos no haces nada» Y la verdad, la madre debería de darle una bofetada, pero no, la muy tonta para muchos ¿qué hace? Se calla, no dice nada, sufre en silencio el desprecio de hijos malagradecidos. Pero aquí viene otra cosa, son los mismos que cuando muere esa «madre» lloran lágrimas colmadas de hipocresía ante un féretro, porque perdieron a su Mamá…
¿No sería más fácil valorar el amor y compañía de una madre cuando está viva?
Hoy la tenemos, hoy podemos abrazarla, hoy podemos entenderla, hoy podemos decir «Gracias Mamá» por aquella ocasión cuando no te compraste algo porque primero estaba yo» «Gracias, por esas veces que peleaste con Papá para que yo saliera» «Gracias Mamá por todo lo que me entregaste»
Escuché muchas veces a alguna persona decir, «daría todo por tener a mi madre con vida y verla sostener mi hijo entre sus brazos, me gustaría tener a mi Mamá para que me diera un consejo»
La cosa es que, hoy tenemos a Mamá y deberíamos respetarla, amarla, consentirla y llenarla de amor, de ese mismo amor que nos entregó desde que estábamos en su panza… Hoy la tenemos, pero, mañana, en cualquier momento no estará, y esa silla que usaba cuando nos reuníamos a comer, se encontrará vacía, ese lugar en el sillón ya no lo ocupará más nadie, esa voz se apagará, esos consejos no estarán, porque nadie mejor que una Mamá para darte un consejo, porque te lo dará desde el corazón…
Esa jodida mujer que te retó para que te hicieras fuerte, ya no estará…
Por eso, para quienes tienen su madre viva, aprovéchenla, disfrútenla, charlen con ella, invítenla a tomar un café…, porque la palabra Mamá es una de las más hermosas del mundo y no nos damos cuenta del bello sonido al nombrarla hasta que está muerta… Y algo importante, muy importante, nuestra madre, no recibió jamás las instrucciones de «como ser perfecta» simplemente aprendió a ser madre con el correr del tiempo, aprendió desde que supo que estabas en su vientre, tuvo miedos, dudas, cosas que ni tenés idea, por todo cuanto paso, no solo la madre, sino la mujer…
Podría escribir páginas y páginas sobre una madre, pero, hasta aquí llego, y solo dejo mi opinión… Imagínense como será su vida cuando la muerte ya no les permita decir «Mamá» porque ella simplemente se fue…
Hoy es el tiempo, ahora es el momento de poder agasajarla… Dejémonos de ser jueces de quien nos dio lo más valioso del universo «nuestra vida» Y si no nos atrevemos a decirlo, al menos, demostremos con nuestras acciones el amor, escribamos sobre un papel ese cariño, pero no esperemos a que sea demasiado tarde…
Este día de la madre no la hagamos cocinar, no la llevemos a un restaurante como un compromiso, este día de la madre… hagámosle sentir que nos sentimos orgullosos de ella y regalémosle un pedacito de ese amor que siempre nos entregó…
No la juzguemos, cuando lo hacemos la estamos matando, aunque el día de la madre debería ser todos los días, porque como dice un poema que leí por ahí y la primera estrofa dice… «Este domingo de mayo vergüenza debiera darme marcar un día del año para querer a mi madre»
Mamá es una de las más bellas palabras que existen, no esperes a valorar la riqueza de su significado y la dulzura de su melodía al decirla…, cuando esté muerta…
P.D: Y por una vez dejá el celular, porque la vida da vueltas y tal vez, hoy estarás con tu celular sin prestarle atención a ella, y mañana cuando ya no esté, dejes el celular a un lado, para mirar ese lugar en la mesa que estará vacío.





No tengo a mi madre viva y leer esto me desarmo, pero gracias a Dios le di todo y compartí muchas charlas de vida con ella, gracias por esta reflexión y llamado de atención