Fue sobre el agua de algún océano, en aquel barco, un cigarrillo, un encendedor ofrecido, dos miradas encontradas, unas gotas de lluvia y la inminente tormenta que se aproximaba.
Nos refugiamos debajo de la galera, había espacio para uno y lo convertimos en, “para dos”. Rozamos apenas, como al descuido nuestros cuerpos, no sé qué pasó, pero temblamos, quizá fue el frío o a lo mejor búscate mi abrigo, ese que no se entrega con el saco del mejor traje.
Despedías el más embriagante aroma, no no, no era el perfume caro… eran tus sentidos revueltos, tus deseos escondidos. Confabulándose tus ganas de una aventura con mi ternura, tu descaro con mi arrogancia…, el cielo rugía sin piedad, los relámpagos alumbran tus verdes ojos y distinguí como mordías tu labio. No quise enloquecer pero enloquecí…
Te besé y nos amamos allí, comenzamos debajo de aquel refugio y terminamos haciendo el amor bajo la lluvia, contra las barandas que nos protegían de no caer a mar abierto, aunque confieso, no me hubiera importado morir en medio de la nada si moría contigo…, y en el intento de poseerte me poseíste…, un trueno hizo vibrar el barco, la tempestad mecía el gran buque tal cual vos te mecías entre mis brazos y un relámpago alumbró tu cuerpo semidesnudo, volviéndose cómplice de una entrega total…
La tormenta se calmó, nuestras ganas no, por eso continuamos en tu camarote, amándonos hasta el amanecer, una y otra vez, durante los 11 días que duró el viaje…
La última noche fui a preguntar algo y apoyando tu dedo en mis labios me recordaste aquellas palabras de la primera vez, donde dijiste… «sin preguntas» y con un beso dulce te despediste no sin antes decir… «Si nuestro destino es estar juntos, entonces, sólo entonces nos volveremos a encontrar»
Llegué al hotel con lágrimas profundas, dolor en el alma y maldiciendo amarte… Vagué por las calles de Heraùlt, bebí en demasía, me perdí en burdeles sin llegar a encontrar la razón de mi vida…
Después de varios días durmiendo y noches inconscientes me vestí de gala, sin querer nos volvimos a encontrar…
Si, nos reencontramos en aquel castillo, Cháteau acondicionado para un gran evento, el salón con cuadros antiguos, vajilla fina, manteles bordados con hilo de oro, copas de cristal y toda la élite de la comarca, los invitados denotaban elegancia extrema y…, si…, nos volvimos a encontrar…, lo recuerdo bien, estaba distraído cuando mi mejor amigo tocó mi hombro, al darme vuelta nos dimos el más fuerte abrazo para luego presentarme a quien sería su esposa minutos después…
Y si, nos volvimos a encontrar, hasta el tiempo se burló de mí, porque esa noche también hubo truenos, relámpagos, agua de lluvia entremezclada con mis lágrimas, intensa tormenta, pero una diferencia, esa noche no te mecerías entre mis brazos…
Y si, nos volvimos a encontrar, pero con otra diferencia… No para estar juntos, sino para vos ser la novia y yo el padrino…
Y si… Nos volvimos a encontrar…





